
Los Sultanes fueron uno de los grupos más activos surgidos en Santander a finales de los años sesenta. La formación nació en 1968 y estuvo integrada inicialmente por Filo a la batería, Goyo al bajo eléctrico, Pedro Rubalcaba como cantante, Félix a la guitarra solista y Chano a la guitarra rítmica. Desde sus comienzos desarrollaron una intensa actividad musical que les permitió actuar en numerosos festivales, institutos y salas de fiestas de Cantabria.
Durante aquellos años participaron en eventos como la popular Caravana de la Alegría y actuaron en localidades como Reinosa, Los Corrales de Buelna, Potes, Ontaneda, Matamorosa, San Felices de Buelna, Suances, Torrelavega, Astillero, Noja y Laredo, además de desplazarse a otras provincias, especialmente a distintos pueblos de Palencia, viajando habitualmente en su propia furgoneta.
También realizaron temporadas en locales muy conocidos de la época, como el barco Puerto de Castilla, la Sala Coliseum y la sala Yucatán, lugares que formaban parte habitual del circuito musical cántabro de aquellos años.
Cuando comenzaron a endurecerse las exigencias administrativas para las actuaciones en directo, varios de sus miembros obtuvieron el carnet de profesionales con la ayuda de Adán Musi, lo que les permitió continuar actuando tanto dentro como fuera de Cantabria.
La popularidad alcanzada por el grupo hizo que fueran contratados como teloneros de numerosos artistas y conjuntos de ámbito nacional. Aquella intensa actividad les llevó a compartir escenario con figuras tan conocidas como Jaime Morey, Basilio, Daniel Velázquez, Los Iberos o Los Hermanos Calatrava, llegando incluso a estar a punto de grabar un disco.
Como ocurrió con muchas formaciones de la época, Los Sultanes experimentaron diversos cambios en su alineación. A la formación inicial se incorporaron posteriormente Marga como cantante, Mario G. Calderón a los teclados, Chiqui como guitarra solista y Fede a la batería. Esta etapa fue la más estable y productiva del grupo, prolongándose hasta 1972.
La incorporación al servicio militar de varios de sus componentes obligó a interrumpir temporalmente la actividad del conjunto. Sin embargo, tras aquella etapa continuaron actuando con nuevas incorporaciones y siguieron participando en fiestas y festivales por toda Cantabria.
Con el paso de los años algunos de sus antiguos integrantes volvieron a reunirse, manteniendo vivo el recuerdo de una de las formaciones más representativas de la música cántabra de finales de los años sesenta y primeros setenta.